¿Sobrevivir es un delito?
Alioune es uno de los jóvenes africanos que ha estado en la cárcel por vender música en las calles de Madrid, práctica conocida en España como el ‘top manta’. Así como él, muchos han dejado su país de residencia a causa de la desesperación por sacar adelante a sus familias. Trabajan vendiendo en la calle, aunque esto no sea lo que les gusta hacer. Para reivindicar el derecho a trabajar en la venta callejera más de 500 personas marcharon desde la plaza de Lavapiés hasta la puerta del Sol para pedir por la despenalización del ‘top manta’. El mensaje de protesta se hizo en árabe, francés, inglés, castellano y en wolof, lengua de Senegal.
“Si no vendo, no como”
Muchos africanos han encontrado en la venta callejera una forma de vida desde que llegan a España. Al encontrarse con la difícil tarea de encontrar trabajo por no tener permiso y en muchas ocasiones ni siquiera documentos, eligen vender toda clase de productos, desde películas en DVD hasta imitaciones de bolsos y carteras de Tous y otras “grandes” marcas.
Desde que el artículo 270 del código penal entró en vigor la venta de copias de música o películas se penaliza hasta con dos años de cárcel y multas que ascienden a los tres mil euros. A la fecha hay 63 personas tras las rejas, por delito contra la propiedad intelectual. Se espera que a finales de febrero o en marzo, con el apoyo de varios grupos al colectivo ‘top manta’ se modifique este artículo que causa polémica, ya que por un lado se vulneran los derechos de personas que son víctimas de la falta de oportunidades, y por el otro están los derechos de los autores.
Yo también compro en el ‘top manta’.
La asociación Sin papeles de Madrid y la red Ferrocarril Clandestino fueron los convocantes de esta concentración que reunió no sólo a los ‘manteros’ sino a aquellos que no se avergüenzan de confesar que compran música y películas en la calle y que quisieron solidarizarse con sus conciudadanos. Asimismo se recibió el apoyo de artistas como Alberto San Juan y Javier Corcuera. Para todos ellos, sobrevivir no es un delito.
Fotos: Mario Peralta.
Texto: Diana Suárez