Mes de muertos no olvidados
Desde aquí se ve la ciudad, desde el cementerio municipal de la Almudena. Aquí están ellos quienes seguramente antes vivían allí. Qué solos han quedado acá; entre cruces y caras de piedra. Ni con las flores pintan los grises que de la tierra a la cripta tienen.
Hay poca distancia entre uno y otro, por eso una mujer les llora a todos. Lleva años llorando, parece que se convirtió en piedra. Otras, sólo miran y cargan. Y ellos apuntando al cielo, esperan ver caer la tarde para luego salir a estirar los huesos al menos un poco en este mes de muertos. Noviembre de 2005.